
GOBIERNO DE COALICIÓN Y PROGRAMA COMUN
La posibilidad de la transición a la democracia en México está atrapada entre múltiples contradicciones que la desvían del cambio, predomina un movimiento inercial de crisis, en el que sobresale la falta de acuerdo entre las principales fuerzas políticas y el gobierno. Es notoria la marginación de una participación organizada y coherente de la sociedad civil, agregándose a esto la falta de un Proyecto de Nación.
Por otro lado, la economía no tiene la fortaleza y la estructura necesarias para responder a las demandas de crecimiento y el combate a la pobreza ni para lograr una inclusión con perfil propio en la globalización. La concentración estructural del ingreso y de la riqueza es una de las debilidades más serias para su modernización. El estado de derecho se ha demeritado de manera severa generando amplios espacios de impunidad e inseguridad. Asimismo, se mantienen prácticas autoritarias y corporativas. Para la sucesión presidencial del 2006 no hay ni arbitro ni reglas que puedan regular el comportamiento de la lucha por el poder. Los poderes de facto en particular el crimen organizado crece y está ocupando los vacíos que el Estado y sociedad van dejando.
El último pacto se dio entre el presidente Zedillo y Vicente Fox al reconocer aquél el triunfo del PAN en las elecciones del 2000, no obstante, este acuerdo no fue más allá de la aceptación de la alternancia partidista por lo que poco se ha avanzado hacia la creación institucional de un proceso de transformación de régimen. La incapacidad o falta de disposición del actual Gobierno para operar políticamente dentro de un sistema presidencialista sin mayoría en las Cámaras ha puesto a la deriva las expectativas de cambio de los mexicanos y lo más grave es que todo parece indicar que en los próximos meses esto tenderá a agudizarse, en particular, por la ausencia de una Reforma del Estado que amplíe a través de instancias de democracia participativa la inclusión de la sociedad civil en la definición de las políticas publicas, dando como resultado que el próximo sexenio se replique la situación que hoy vivimos pero con problemas adicionales derivados de que quien gane la presidencia sólo contará con un tercio de las fuerzas para gobernar, en una elección en la que puede haber un 60% de abstención. No es impensable además, que por lo apretado de la votación la decisión final en la elección presidencial no esté en las urnas sino quede en manos del Tribunal Electoral.
En este escenario, es que la Unión Nacional de Trabajadores expresa su preocupación por la creciente polarización política que se ha venido registrando en el país durante los últimos meses. Si bien esta polarización política obedece principalmente a que el proceso de transición a la democracia en México está aún pendiente y que esto ha generado vacíos e incompetencias de poder que no pueden ser llenados o resolverse satisfactoriamente a través de las instituciones y de los procesos del viejo régimen autoritario y corporativo, actualmente predominante, pareciera ser que existen también intereses coyunturales que están deliberadamente alentando un proceso perverso de polarización política y de confrontación para conseguir objetivos de poder concretos en los escenarios de la sucesión presidencial del año 2006, juego en el que se enfrentan las tres principales fuerzas partidistas y que parten del supuesto cada una de ellas, que lo importante es ganar la presidencia de la República y las tres fuerzas están convencidas que pueden llegar a obtener el triunfo, lo que no se han planteado es como van a gobernar si la que gane estará en franca minoría.
La polarización, la confrontación, el revanchismo, la manipulación de la legalidad y la degradación de la legitimidad no son el camino. La Unión Nacional de Trabajadores condena este clima de polarización creciente, alentado también por los poderes fácticos e ilegales que con ello buscan debilitar más a las frágiles instituciones democráticas y sacar ventaja de la herencia autoritaria del régimen, aún latente.
La Unión Nacional de Trabajadores, hace un llamado al gobierno y a las fuerzas político partidistas a que abandonen el terreno de la confrontación y de la perversidad política y, a que de manera responsable, asuman la lucha por el poder dentro del estado de derecho y como un espacio de construcción de acuerdos para gobernar de manera conjunta y para pactar un programa común de gobierno, que fortalezca la unidad nacional, la gobernabilidad y la estabilidad, que le dé certidumbre al cambio que los mexicanos desean. Ninguna ambición de poder por legítima que ésta sea debe de estar por encima de la viabilidad de la Nación.
ˇˇ NO al Desafuero como arma política !!
ˇˇ SI al Desafuero como figura jurídica que evita impunidad en la función pública !!
ˇˇ SI al estado de derecho!!
ˇˇSI a la reinstalación de las mujeres sindicalistas despedidas del Instituto de la Mujer del Distrito Federal!!
ˇˇ SI a la reinstalación del Comité Ejecutivo del Sindicato de la Policía Bancaria e Industrial!!
ˇˇ SI al reconocimiento de los Sindicatos de Bomberos, PBI e Inmujeres-DF!!
Marzo 2 de 2005.
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